Amor y paradoja van de la mano en este poema de Lope de Vega.
Mediante un soneto de definición, es decir, un soneto en el que los contenidos se disponen por racimos de enumeraciones por antítesis, Lope intenta expresar el complejo cúmulo de sentimientos encontrados que sufren los enamorados.
Lope de Vega, como muchos poetas coetáneos, sintieron la llamada del espíritu barroco y su tendencia a los contrastes.
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Javier Moreno realiza un interesante comentario literario de esta obra maestra de la poesía barroca española.