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martes, 2 de abril de 2013

LA COLABORACIÓN ENTRE MÚSICA Y LITERATURA: MANUEL DE FALLA Y FEDERICO GARCÍA LORCA


Es curioso el destino de ese fervoroso triángulo artístico que formaron, en la Granada de principios del siglo XX, Manuel de Falla, Federico García Lorca y Hermenegildo Lanz. Los tres hombres unieron su imaginación para que la tradición del teatro de marionetas diera el salto definitivo a lo culto y moderno.
En agosto de 1923, Lorca le había escrito a un amigo: “Preparamos Falla y yo la segunda representación de los títeres de Cachiporra, en la que representaremos un cuento de brujas, con música infernal de Falla y además colaborarán Ernesto Halffter y Adolfito Salazar”. El poeta no cita a Hermenegildo Lanz. Unos años después, Lorca escribe a Falla: “Lo de los Autos Sacramentales ha sido un éxito en toda España y un éxito de nuestro amigo Lanz, que día tras día y modestamente consigue ganar nuestra admiración”.
“El retablo de maese Pedro” suele atribuirse a Falla y Lorca, incluso alguna vez se habló de la colaboración de Picasso, pero con el paso del tiempo la autoría de las figuras y decorados se ha afianzado, aunque el nombre de Lanz es advertido por muy pocos. Sin embargo, en ellos convergen de manera atroz las tres formas con las que los vencedores de la Guerra Civil liquidaron a los vencidos: el exilio (Falla), la muerte (Lorca) y el silencio (Lanz). 
“El País”, 30-5-2013

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