METODOLOGÍA
1) Introducción.
En el acto didáctico intervienen
fundamentalmente, entre otros, cuatro elementos:
·
La
materia.
·
El
profesor.
·
El
método.
·
El
alumno.
Hoy se da más importancia al alumno, en cuanto que
él mismo tendrá que construir sus propios aprendizajes, es decir, aprender a
aprender. No obstante, el método (instrumento que permite que el profesor pueda
comunicarse de manera eficaz con el alumno) constituye un valiosísimo medio
para que la interacción enseñanza-aprendizaje discurra por cauces adecuados.
La
metodología da respuesta a la pregunta cómo enseñar: se trata del conjunto de decisiones
que organizan las tareas y las actividades en el aula.
Por tanto, integran la metodología:
·
Los
recursos que utiliza el profesor en la práctica educativa.
·
La
secuencia ordenada de actividades
Las
características fundamentales que debe poseer son: ordenación y flexibilidad.
La ordenación afecta a la organización del trabajo, los espacios, el
tiempo y los recursos didácticos. Estos elementos están siempre interrelacionados
pero aparecen en distintos apartados de la programación y las unidades
didácticas por razón de claridad expositiva.
La flexibilidad se hace necesaria pues la función principal de la
metodología es servir de guía para la planificación del aprendizaje. Si las
intenciones educativas propuestas no se alcanzan como estaba previsto habrá que
hacer las revisiones oportunas.
2) Principios metodológicos.
Los principios metodológicos nos permiten impartir nuestra disciplina
de manera eficaz son:
Ø
La educación entendida como proceso
de comunicación. Esto exige que se creen en el aula unas condiciones
óptimas para que este acto comunicativo no sea una mera transmisión de
contenidos por parte del profesor, sino que se creen aquellas circunstancias
socio-afectivas motivadoras de aprendizajes. Debe favorecerse el trabajo en
equipo, debate, confrontación de ideas… es decir debemos promover la interacción en el aula como motor del
aprendizaje.
Ø
Se
debe favorecer la consecución de aprendizajes significativos. Esto exige
relación entre lo aprendido y los esquemas cognitivos previos del alumno. El
aprendizaje autónomo, debidamente orientado por el profesor será el principal
motor para aumentar las competencias del alumno. Debemos además acordar
actuaciones en las que los alumnos pongan a prueba sus conocimientos, así como
actuaciones que exijan una intensa actividad mental que les lleva a reflexionar
y justificar sus actuaciones.
Ø
La
motivación es fundamental para el
aprendizaje. Esto se consigue fácilmente
cuando se potencian las aplicaciones y transferencias de lo aprendido a
la vida real, es decir, los aprendizajes deben tener sentido para los alumnos.
Ø
Con
la realización de actividades, el
alumno es protagonista de su propio aprendizaje, aprendiendo por sí mismo,
practicando o aplicando los conocimientos, puesto que esto supone una de las
mejores formas de consolidar lo estudiado y favorece el desarrollo del aprender
a aprender.
Ø
El
aprendizaje del alumno también se realiza a través de los iguales mediante la interacción alumno-alumno en el trabajo
en grupo. El profesor debe arbitrar dinámicas que favorezcan esta interacción.
Ø
Interdisciplinariedad.
Las materias no son
compartimentos estancos, en concreto la Lengua Castellana y Literatura con
todas las materias, pero está íntimamente ligada con la Geografía e Historia y
con la enseñanza de lenguas extranjeras. El desarrollo de los contenidos debe
tener en cuenta esta característica interdisciplinar. El contacto permanente,
en el desarrollo del currículo, entre los profesores de las diferentes materias
debe ser norma obligada.
3) Estrategias metodológicas.
Una estrategia es un conjunto de
acciones planificadas sistemáticamente en el tiempo que se llevan a cabo para
lograr un determinado fin o misión.
Una estrategia en el ámbito educativo,
por tanto, hace referencia al conjunto de actividades diseñadas para lograr de
forma eficaz y eficiente la consecución de los objetivos educativos esperados. (Odderey
Matus)
Las estrategias metodológicas dependerán de las técnicas de enseñanza que utilicemos para conseguir nuestros
objetivos:
§
Estrategia expositiva o instrucción
directa: Los contenidos son presentados por el profesor a los alumnos
potenciando el aprendizaje receptivo. Estas técnicas pueden promover la
construcción de aprendizajes significativos siempre que:
- Partan del nivel de desarrollo del
alumno (conocimientos y competencias cognitivas).
- Cuenten con el interés del alumno.
- Presenten con claridad los nuevos
contenidos.
Serán de gran valor en planteamientos
introductorios (al establecer las coordenadas generales de un contenido,
subrayar sus partes destacadas, etc.) y, con posterioridad en situaciones que
requieran, clarificar, reforzar, enriquecer la comprensión (síntesis,
recapitulaciones periódicas).
§
Estrategia mediante técnicas de
indagación: Los
alumnos siguen las pautas marcada por el profesor para trabajar determinados
contenidos autónomamente y aplicar técnicas más concretas tales como trabajos
sencillos de investigación sobre un autor o una corriente literaria,
preparación de exposiciones sobre un tema o noticia etc. Este tipo de
estrategias comportan, a la vez, la realización de actividades relacionadas con
contenidos relativos a procedimientos, conceptos y actitudes y ponen al alumno
en situaciones de reflexión y acción
Según el uso de una u otra estrategia,
los alumnos desarrollarán distintos estilos
de aprendizaje. La instrucción directa puede dar lugar a un estilo menos
activo basado en el mando directo o
en la asignación de tareas, mientras
que las técnicas por indagación basados en el descubrimiento guiado, la resolución
de problemas o la libre exploración dan
lugar a una grado mayor de implicación del alumno en su aprendizaje.
El profesor usará una estrategia u
otra para adaptarse a las necesidades de cada momento pero siempre siguiendo
criterios ajustados a las características psicoevolutivas del adolescente para
favorecer el aprendizaje significativo.
Debido a los cambios fisiológicos y
conductuales del adolescente habrá que:
· Tener en cuenta sus intereses y
opiniones (elección de temas de trabajo, dinámica del aula... ).
· Despertar las relaciones
interpersonales: conversación, debates con respeto a las normas de convivencia,
trabajo un grupo...
Debido a que habrán adquirido el
pensamiento formal inicial podemos esperar de ellos y, por tanto, programar
actividades que fomenten:
· Descubrir relaciones. Por ejemplo,
para reconocer las relaciones existentes entre las partes del texto, entre
oraciones, entre las palabras dentro del sintagma.
· Reconocer los porqués de los hechos o
fenómenos. Por ejemplo, la capacidad de identificar los enunciados que
explicitan las causas de las actuaciones de los personajes en una narración
literaria.
· Clasificar teniendo en cuenta varios
criterios. Por ejemplo, la capacidad de clasificar un texto atendiendo a la
intención comunicativa y al tipo de estructura secuencial dominante.
· Utilizar modelos de análisis. Por
ejemplo, la capacidad para comprender el funcionamiento del sistema de la
lengua con la ayuda de un modelo de análisis. etc.
Y por fin caracteriza esta etapa la
sensibilidad y el sentimentalismo, es por tanto buen momento para:
· Profundizar en la educación en valores
como la justicia, la solidaridad, la cooperación, la libertad, la tolerancia, el
respeto a todos en igualdad....
· Canalizar sus energías hacia
actividades positivas. Educación para el ocio, fomento de la lectura como
fuente de gozo y enriquecimiento personal.
También hemos de tener en cuenta que
al ayudar a los adolescentes en la elaboración de un lenguaje rico y preciso,
no solamente se les facilita la expresión de sus ideas sino que a la vez los
ayuda a estructurarlas.
3) Concreción de los principios metodológicos generales en la
elaboración de las unidades didácticas.
El desarrollo de las unidades didácticas
está constituido propiamente por el conjunto de actividades y tareas que
llenan el tiempo escolar. De acuerdo con la teoría psicológica del aprendizaje significativo, las
actividades deben graduarse de tal forma que a partir de las más fáciles, el alumno
vaya obteniendo éxitos sucesivos.
Tipos de actividades:
·
Actividades iniciales, cuyo objetivo es orientar, motivar y
detectar los conocimientos previos.
·
Actividades de desarrollo, abordan los distintos contenidos del
tema.
·
Actividades de ampliación, cuando el grado de dificultad de la
tarea es percibida por algunos alumnos como muy fácil (especialmente los más capacitado
intelectualmente).
·
Actividades de refuerzo, cuando la dificultad es excesiva
porque algunos alumnos perciben la tarea como muy difícil.
·
Actividades de evaluación que nos permitan valorar el proceso de
aprendizaje del alumno.
Consideraciones
generales sobre las
actividades.
Es imprescindible motivar a los alumnos, es decir, predisponerlos para el esfuerzo.
Para ello, además de programar actividades destinadas a tal fin hay que tener
en cuenta que la motivación aumenta cuando el material didáctico que se utiliza es el adecuado (nuevas
tecnologías, material audio-visual, etc.) y es también necesario valorar las
tareas y esfuerzos realizados por los alumnos, ya que si no se hace durante
algún tiempo, la motivación tiende a extinguirse, desciende el nivel de
rendimiento.
Ir de lo concreto, simple y cercano a
lo remoto, complejo y abstracto supondrá que hay que partir de la propia experiencia para llegar a la
formulación de principios y leyes. Esto se consigue cuando se insertan
ocurrencias, hechos y situaciones de la vida real de los alumnos en el
desarrollo del tema correspondiente a través de actividades de creación como la narración de una anécdota personal,
cuando se relaciona lo que se enseña con la realidad circundante vivenciada por
el alumno; cuando se parte de hechos y acontecimientos de la actualidad que
tienen marcada relevancia, a través de actividades como la lectura y comentario
de noticias, debates sobre temas de actualidad etc.
Por otra parte, los alumnos deben ver plasmada en hechos prácticos la teoría
previamente estudiada. En este caso se ha de dar a los alumnos, en un primer
momento, una visión general del contenido a tratar, a lo que ha de seguir un
estudio analítico de las distintas partes que lo componen para terminar, de
nuevo con una síntesis final integradora. Lo que se refleja en actividades de consolidación como
elaboración de síntesis o de mapas conceptuales.
También es imprescindible que los
alumnos puedan transferir sus
aprendizajes para que éstos sean funcionales.
Las actividades encaminadas a la mejora de la comprensión lectora y la capacidad
de expresarse en público a través de intervenciones orales en un aula repercutirán
positivamente no sólo en toda la vida académica sino también fuera del centro
educativo.
En las unidades didácticas se concretarán estos principios metodológicos.
Todas están articuladas en función de los textos, como principio y fin, los textos marcarán los centros de interés
y los ejes vertebrales de las unidades
didácticas. Son las muestras de las distintas estructuras textuales y
géneros literarios, pueden servir de motivación que al reflejar situaciones
cercanas al mundo social y afectivo de los alumnos, se prestan a la reflexión
sobre los valores de nuestra sociedad y sobre el sistema de la lengua y su uso,
y son el pretexto para el conocimiento de las grandes etapas, autores y obras
de la literatura. Los textos serán tratados tanto en la dimensión de la recepción como en la de producción por parte de los alumnos, independientemente de que se presenten en un
soporte tradicional o a través de los que ponen a nuestro alcance las nuevas tecnologías.
4) Recursos didácticos.
Los recursos didácticos
son elementos muy importantes para el desarrollo de la programación, pues se
encuentran como mediadores en el triángulo que se establece entre el profesor,
el alumno y los contenidos de aprendizaje.
Podemos definir los recursos
didácticos como cualquier medio o ayuda que facilite los procesos de
enseñanza-aprendizaje, y por lo tanto, el acceso a la información, la
adquisición de habilidades, destrezas, y estrategias, y la formación de
actitudes y valores. Se pueden clasificar en:
§
Recursos metodológicos: técnicas, agrupamientos,
uso del espacio y el tiempo, procedimientos variados en los marcos relacionales, etc.
§
Recursos ambientales, como por ejemplo, la
vinculación de los contenidos al entorno próximo.
§
Recursos materiales que comprenderían tanto
los materiales estrictamente curriculares, es decir, aquellos elaborados con una intención original
y primariamente didáctica, que se orientan a la
planificación y desarrollo del currículo, como cualquier otro medio útil no
creado necesariamente para el ámbito docente Ztomados de la vida cotidiana,
construidos por el propio alumno, etc.
Los cambios que se han producido en la
sociedad, así como la nueva forma de entender el aprendizaje, que requiere la
adaptación de los recursos a las necesidades de los alumnos, han favorecido la
incorporación de las nuevas tecnologías en el entorno educativo.
Es evidente que las imágenes ofrecidas
por la tecnología audiovisual resultan atractivas e incrementan la retención de
la información en el alumno. La razón radica, principalmente, en su actualidad
y en la rapidez con la que transmiten y comunican. Por ello, las
características fascinantes de la imagen, los estímulos y las emociones que
producen, deben ser aprovechados en el ámbito educativo, pues refuerzan y
acrecientan la mayor retención de la información.
La aparición de estas nuevas
tecnologías y la transformación de los tradicionales medios de comunicación de
masas (prensa, radio, cine, televisión) han traído consigo la gestación de un
nuevo adolescente y, por tanto, de un nuevo tipo de alumno que consume toda
esta información desde una óptica muy distinta a como se hacía pocos años
atrás, lo que nos obliga, necesariamente, a crear nuevas forma de
enseñanza-aprendizaje acordes a los tiempos que vivimos.
Evidentemente, en la programación
didáctica no hay que llegar a pormenorizar en este campo, eso se realiza al
diseñar las unidades didácticas. Pero sí es necesario establecer, aunque sea se
forma generalizada, qué recursos se van a utilizar:
4.1. Recursos metodológicos
Espacios.
Puesto que la materia
de lengua castellana y literatura
utiliza, fundamentalmente el aula, la coordinación debe establecerse a
nivel de grupo docente de curso, por ser este un espacio común para diferentes
profesores. En este sentido se debe llegar a una serie de acuerdos sobre la
colocación del mobiliario, la utilización del tablón y las paredes, la
utilización temporal de expositores, etc.
Puntualmente, podemos utilizar otros
espacios como la biblioteca del centro, el aula ALTHIA y el salón de usos
múltiples
Agrupamientos.
Con los alumnos
trabajaremos en tres tipos de agrupamientos diferentes según la estrategia
utilizada:
Ø
Trabajo
en gran grupo:
o
Presentación
de contenidos de forma expositiva o deductiva
o
Actividades
de descubrimiento guiado
Ø
Trabajo
en pequeño grupo:
o
Realización
de proyectos
Ø
Trabajo
individual:
|
o
Resolución
de problemas
o
Actividades
de investigación libre
o
Actividades
expositivas
|
o
Actividades
de concreción de ideas
o
Trabajos
fuera del aula
|
Tiempos. Este apartado de nuestra programación sólo
puede ser orientativo (los tiempos deben ser precisados en el desarrollo de las
unidades didácticas, de todas formas podemos
indicar en este apartado que en las clases existirá:
Ø
Un
tiempo inicial para el recuerdo
Ø
Un
tiempo de presentación de un nuevo contenido
Ø
Un
tiempo de exposición
Ø
Un
tiempo de refuerzo y de ampliación
4.2. Recursos ambientales en el entorno próximo.
Ø
Visitas
a bibliotecas, museos, cines, medios de comunicación etc.
Ø
Rutas
literarias por el entorno próximo.
Ø
Asistencia
a representaciones teatrales.
4.3. Recursos materiales.
Materiales
curriculares:
Ø
Libro
de texto del alumno elegido por el departamento.
Ø
Guías
didácticas para el profesor.
Ø
Cuadernillos
de refuerzo de editoriales comerciales.
Ø
Manuales
de literatura de la biblioteca del centro.
Ø
Colecciones
específicas de lengua y literatura de la biblioteca del centro.
Ø
Mapas
lingüísticos.
Ø
Grabaciones
en cintas o CDs de poemas.
Ø
Diccionarios
escolares.
Ø
Software
informático específico para el aprendizaje de la materia.
Ø
Aula
ALTHIA.
Materiales
no curriculares:
|
Ø
Textos
de prensa.
Ø
Transparencias.
Ø
Fotografías.
Ø
Diapositivas.
|
Ø Televisión.
Ø Vídeo.
Ø DVD.
|
Ø CD-ROM.
Ø Página Web.
Ø Videojuegos.
|
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