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lunes, 21 de mayo de 2018

Metodología


METODOLOGÍA

1) Introducción.

En el acto didáctico intervienen fundamentalmente, entre otros, cuatro elementos:
·         La materia.
·         El profesor.
·         El método.
·         El alumno.
Hoy se da más importancia al alumno, en cuanto que él mismo tendrá que construir sus propios aprendizajes, es decir, aprender a aprender. No obstante, el método (instrumento que permite que el profesor pueda comunicarse de manera eficaz con el alumno) constituye un valiosísimo medio para que la interacción enseñanza-aprendizaje discurra por cauces adecuados.
La metodología da respuesta a la pregunta cómo enseñar: se trata del conjunto de decisiones que organizan las tareas y las actividades en el aula.
Por tanto, integran la metodología:
·         Los recursos que utiliza el profesor en la práctica educativa.
·         La secuencia ordenada de actividades
Las características fundamentales que debe poseer son: ordenación y flexibilidad.
La ordenación afecta a la organización del trabajo, los espacios, el tiempo y los recursos didácticos. Estos elementos están siempre interrelacionados pero aparecen en distintos apartados de la programación y las unidades didácticas por razón de claridad expositiva.
La flexibilidad se hace necesaria pues la función principal de la metodología es servir de guía para la planificación del aprendizaje. Si las intenciones educativas propuestas no se alcanzan como estaba previsto habrá que hacer las revisiones oportunas.

2) Principios metodológicos.

Los principios metodológicos nos permiten impartir nuestra disciplina de manera eficaz son:
Ø  La educación entendida como proceso de comunicación. Esto exige que se creen en el aula unas condiciones óptimas para que este acto comunicativo no sea una mera transmisión de contenidos por parte del profesor, sino que se creen aquellas circunstancias socio-afectivas motivadoras de aprendizajes. Debe favorecerse el trabajo en equipo, debate, confrontación de ideas… es decir debemos promover la interacción en el aula como motor del aprendizaje.
Ø  Se debe favorecer la consecución de aprendizajes significativos. Esto exige relación entre lo aprendido y los esquemas cognitivos previos del alumno. El aprendizaje autónomo, debidamente orientado por el profesor será el principal motor para aumentar las competencias del alumno. Debemos además acordar actuaciones en las que los alumnos pongan a prueba sus conocimientos, así como actuaciones que exijan una intensa actividad mental que les lleva a reflexionar y justificar sus actuaciones.
Ø  La motivación es fundamental para el aprendizaje. Esto se consigue fácilmente  cuando se potencian las aplicaciones y transferencias de lo aprendido a la vida real, es decir, los aprendizajes deben tener sentido para los alumnos.
Ø  Con la realización de actividades, el alumno es protagonista de su propio aprendizaje, aprendiendo por sí mismo, practicando o aplicando los conocimientos, puesto que esto supone una de las mejores formas de consolidar lo estudiado y favorece el desarrollo del aprender a aprender.
Ø  El aprendizaje del alumno también se realiza a través de los iguales mediante la interacción alumno-alumno en el trabajo en grupo. El profesor debe arbitrar dinámicas que favorezcan esta interacción.
Ø  Interdisciplinariedad. Las materias no son compartimentos estancos, en concreto la Lengua Castellana y Literatura con todas las materias, pero está íntimamente ligada con la Geografía e Historia y con la enseñanza de lenguas extranjeras. El desarrollo de los contenidos debe tener en cuenta esta característica interdisciplinar. El contacto permanente, en el desarrollo del currículo, entre los profesores de las diferentes materias debe ser norma obligada.

3) Estrategias metodológicas.

Una estrategia es un conjunto de acciones planificadas sistemáticamente en el tiempo que se llevan a cabo para lograr un determinado fin o misión.
Una estrategia en el ámbito educativo, por tanto, hace referencia al conjunto de actividades diseñadas para lograr de forma eficaz y eficiente la consecución de los objetivos educativos esperados. (Odderey Matus)
Las estrategias metodológicas dependerán de las técnicas de enseñanza que utilicemos para conseguir nuestros objetivos:
§  Estrategia expositiva o instrucción directa: Los contenidos son presentados por el profesor a los alumnos potenciando el aprendizaje receptivo. Estas técnicas pueden promover la construcción de aprendizajes significativos siempre que:
- Partan del nivel de desarrollo del alumno (conocimientos y competencias cognitivas).
- Cuenten con el interés del alumno.
- Presenten con claridad los nuevos contenidos.
Serán de gran valor en planteamientos introductorios (al establecer las coordenadas generales de un contenido, subrayar sus partes destacadas, etc.) y, con posterioridad en situaciones que requieran, clarificar, reforzar, enriquecer la comprensión (síntesis, recapitulaciones periódicas).
§  Estrategia mediante técnicas de indagación: Los alumnos siguen las pautas marcada por el profesor para trabajar determinados contenidos autónomamente y aplicar técnicas más concretas tales como trabajos sencillos de investigación sobre un autor o una corriente literaria, preparación de exposiciones sobre un tema o noticia etc. Este tipo de estrategias comportan, a la vez, la realización de actividades relacionadas con contenidos relativos a procedimientos, conceptos y actitudes y ponen al alumno en situaciones de reflexión y acción
Según el uso de una u otra estrategia, los alumnos desarrollarán distintos estilos de aprendizaje. La instrucción directa puede dar lugar a un estilo menos activo basado en el mando directo o en la asignación de tareas, mientras que las técnicas por indagación basados en el descubrimiento guiado, la resolución de problemas o la libre exploración dan lugar a una grado mayor de implicación del alumno en su aprendizaje.
El profesor usará una estrategia u otra para adaptarse a las necesidades de cada momento pero siempre siguiendo criterios ajustados a las características psicoevolutivas del adolescente para favorecer el aprendizaje significativo.
Debido a los cambios fisiológicos y conductuales del adolescente habrá que:
·       Tener en cuenta sus intereses y opiniones (elección de temas de trabajo, dinámica del aula... ).
·       Despertar las relaciones interpersonales: conversación, debates con respeto a las normas de convivencia, trabajo un grupo...
Debido a que habrán adquirido el pensamiento formal inicial podemos esperar de ellos y, por tanto, programar actividades que fomenten:
·       Descubrir relaciones. Por ejemplo, para reconocer las relaciones existentes entre las partes del texto, entre oraciones, entre las palabras dentro del sintagma.
·       Reconocer los porqués de los hechos o fenómenos. Por ejemplo, la capacidad de identificar los enunciados que explicitan las causas de las actuaciones de los personajes en una narración literaria.
·       Clasificar teniendo en cuenta varios criterios. Por ejemplo, la capacidad de clasificar un texto atendiendo a la intención comunicativa y al tipo de estructura secuencial dominante.
·       Utilizar modelos de análisis. Por ejemplo, la capacidad para comprender el funcionamiento del sistema de la lengua con la ayuda de un modelo de análisis. etc.
Y por fin caracteriza esta etapa la sensibilidad y el sentimentalismo, es por tanto buen momento para:
·       Profundizar en la educación en valores como la justicia, la solidaridad, la cooperación, la libertad, la tolerancia, el respeto a todos en igualdad....
·       Canalizar sus energías hacia actividades positivas. Educación para el ocio, fomento de la lectura como fuente de gozo y enriquecimiento personal.
También hemos de tener en cuenta que al ayudar a los adolescentes en la elaboración de un lenguaje rico y preciso, no solamente se les facilita la expresión de sus ideas sino que a la vez los ayuda a estructurarlas.

3) Concreción de los principios metodológicos generales en la elaboración de las unidades didácticas.

El desarrollo de las unidades didácticas está constituido propiamente por el conjunto de actividades y tareas que llenan el tiempo escolar. De acuerdo con la teoría psicológica del aprendizaje significativo, las actividades deben graduarse de tal forma que a partir de las más fáciles, el alumno vaya obteniendo éxitos sucesivos.
Tipos de actividades:
·      Actividades iniciales, cuyo objetivo es orientar, motivar y detectar los conocimientos previos.
·      Actividades de desarrollo, abordan los distintos contenidos del tema.
·      Actividades de ampliación, cuando el grado de dificultad de la tarea es percibida por algunos alumnos como muy fácil (especialmente los más capacitado intelectualmente).
·      Actividades de refuerzo, cuando la dificultad es excesiva porque algunos alumnos perciben la tarea como muy difícil.
·      Actividades de evaluación que nos permitan valorar el proceso de aprendizaje del alumno.

Consideraciones generales sobre las actividades.
Es imprescindible motivar a los alumnos, es decir, predisponerlos para el esfuerzo. Para ello, además de programar actividades destinadas a tal fin hay que tener en cuenta que la motivación aumenta cuando el material didáctico que se utiliza es el adecuado (nuevas tecnologías, material audio-visual, etc.) y es también necesario valorar las tareas y esfuerzos realizados por los alumnos, ya que si no se hace durante algún tiempo, la motivación tiende a extinguirse, desciende el nivel de rendimiento.
Ir de lo concreto, simple y cercano a lo remoto, complejo y abstracto supondrá que hay que partir de la propia experiencia para llegar a la formulación de principios y leyes. Esto se consigue cuando se insertan ocurrencias, hechos y situaciones de la vida real de los alumnos en el desarrollo del tema correspondiente a través de actividades de creación como la narración de una anécdota personal, cuando se relaciona lo que se enseña con la realidad circundante vivenciada por el alumno; cuando se parte de hechos y acontecimientos de la actualidad que tienen marcada relevancia, a través de actividades como la lectura y comentario de noticias, debates sobre temas de actualidad etc.
Por otra parte, los alumnos deben ver plasmada en hechos prácticos la teoría previamente estudiada. En este caso se ha de dar a los alumnos, en un primer momento, una visión general del contenido a tratar, a lo que ha de seguir un estudio analítico de las distintas partes que lo componen para terminar, de nuevo con una síntesis final integradora. Lo que se refleja en actividades de consolidación como elaboración de síntesis o de mapas conceptuales.
También es imprescindible que los alumnos puedan transferir sus aprendizajes para que éstos sean funcionales. Las actividades encaminadas a la mejora de la comprensión lectora y la capacidad de expresarse en público a través de intervenciones orales en un aula repercutirán positivamente no sólo en toda la vida académica sino también fuera del centro educativo.
En las unidades didácticas se concretarán estos principios metodológicos. Todas están articuladas en función de los textos, como principio y fin, los textos marcarán los centros de interés y los ejes vertebrales de las unidades didácticas. Son las muestras de las distintas estructuras textuales y géneros literarios, pueden servir de motivación que al reflejar situaciones cercanas al mundo social y afectivo de los alumnos, se prestan a la reflexión sobre los valores de nuestra sociedad y sobre el sistema de la lengua y su uso, y son el pretexto para el conocimiento de las grandes etapas, autores y obras de la literatura. Los textos serán tratados tanto en la dimensión de la recepción como en la de producción por parte de los alumnos,  independientemente de que se presenten en un soporte tradicional o a través de los que ponen a nuestro alcance las nuevas tecnologías.

4) Recursos didácticos.

Los recursos didácticos son elementos muy importantes para el desarrollo de la programación, pues se encuentran como mediadores en el triángulo que se establece entre el profesor, el alumno y los contenidos de aprendizaje.
Podemos definir los recursos didácticos como cualquier medio o ayuda que facilite los procesos de enseñanza-aprendizaje, y por lo tanto, el acceso a la información, la adquisición de habilidades, destrezas, y estrategias, y la formación de actitudes y valores. Se pueden clasificar en:
§  Recursos metodológicos: técnicas, agrupamientos, uso del espacio y el tiempo, procedimientos variados en los marcos relacionales, etc.
§  Recursos ambientales, como por ejemplo, la vinculación de los contenidos al entorno próximo.
§  Recursos materiales que comprenderían tanto los materiales estrictamente curriculares, es decir, aquellos elaborados con una intención original y primariamente didáctica, que se orientan a la planificación y desarrollo del currículo, como cualquier otro medio útil no creado necesariamente para el ámbito docente Ztomados de la vida cotidiana, construidos por el propio alumno, etc.
Los cambios que se han producido en la sociedad, así como la nueva forma de entender el aprendizaje, que requiere la adaptación de los recursos a las necesidades de los alumnos, han favorecido la incorporación de las nuevas tecnologías en el entorno educativo.
Es evidente que las imágenes ofrecidas por la tecnología audiovisual resultan atractivas e incrementan la retención de la información en el alumno. La razón radica, principalmente, en su actualidad y en la rapidez con la que transmiten y comunican. Por ello, las características fascinantes de la imagen, los estímulos y las emociones que producen, deben ser aprovechados en el ámbito educativo, pues refuerzan y acrecientan la mayor retención de la información.
La aparición de estas nuevas tecnologías y la transformación de los tradicionales medios de comunicación de masas (prensa, radio, cine, televisión) han traído consigo la gestación de un nuevo adolescente y, por tanto, de un nuevo tipo de alumno que consume toda esta información desde una óptica muy distinta a como se hacía pocos años atrás, lo que nos obliga, necesariamente, a crear nuevas forma de enseñanza-aprendizaje acordes a los tiempos que vivimos.
Evidentemente, en la programación didáctica no hay que llegar a pormenorizar en este campo, eso se realiza al diseñar las unidades didácticas. Pero sí es necesario establecer, aunque sea se forma generalizada, qué recursos se van a utilizar:

4.1. Recursos metodológicos

Espacios. Puesto que la materia de lengua castellana y literatura  utiliza, fundamentalmente el aula, la coordinación debe establecerse a nivel de grupo docente de curso, por ser este un espacio común para diferentes profesores. En este sentido se debe llegar a una serie de acuerdos sobre la colocación del mobiliario, la utilización del tablón y las paredes, la utilización temporal de expositores, etc.
Puntualmente, podemos utilizar otros espacios como la biblioteca del centro, el aula ALTHIA y el salón de usos múltiples
Agrupamientos. Con los alumnos trabajaremos en tres tipos de agrupamientos diferentes según la estrategia utilizada:
Ø  Trabajo en gran grupo:
o   Presentación de contenidos de forma expositiva o deductiva
o   Actividades de descubrimiento guiado
Ø  Trabajo en pequeño grupo:
o   Realización de proyectos
Ø  Trabajo individual:
o   Resolución de problemas
o   Actividades de investigación libre
o   Actividades expositivas
o   Actividades de concreción de ideas
o   Trabajos fuera del aula

Tiempos. Este apartado de nuestra programación sólo puede ser orientativo (los tiempos deben ser precisados en el desarrollo de las unidades didácticas, de todas formas podemos  indicar en este apartado que en las clases existirá:
Ø  Un tiempo inicial para  el recuerdo
Ø  Un tiempo de presentación de un nuevo contenido
Ø  Un tiempo de exposición
Ø  Un tiempo de refuerzo y de ampliación

4.2. Recursos ambientales en el entorno próximo.

Ø  Visitas a bibliotecas, museos, cines, medios de comunicación etc.
Ø  Rutas literarias por el entorno próximo.
Ø  Asistencia a representaciones teatrales.


4.3. Recursos materiales.

Materiales curriculares:
Ø  Libro de texto del alumno elegido por el departamento.
Ø  Guías didácticas para el profesor.
Ø  Cuadernillos de refuerzo de editoriales comerciales.
Ø  Manuales de literatura de la biblioteca del centro.
Ø  Colecciones específicas de lengua y literatura de la biblioteca del centro.
Ø  Mapas lingüísticos.
Ø  Grabaciones en cintas o CDs de poemas.
Ø  Diccionarios escolares.
Ø  Software informático específico para el aprendizaje de la materia.
Ø  Aula ALTHIA.
Materiales no curriculares:
Ø  Textos de prensa.
Ø  Transparencias.
Ø  Fotografías.
Ø  Diapositivas.
Ø  Televisión.
Ø  Vídeo.
Ø  DVD.

Ø  CD-ROM.
Ø  Página Web.
Ø  Videojuegos.


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